Otra vez solo
Muerto y solo
Seco y solo
Resabiado y solo
Solo
Siempre solo
Atado y solo
Herido y solo
Cobarde y solo
Solo
Pistola y solo
Amante y solo
Espejo y solo
Condenado y solo
Solo
jueves, 18 de octubre de 2007
Duda (Hebras 98-02)
Uno duda que duda
Y está seguro de dudar
Pero si lo que duda no es seguro
Seguro no es más que el dudar
¿Qué es la vida sin la duda?
Sin la apuesta ni el azar
Tenerlo todo aprendido
Actuar sin pensar
El amor, ¿acaso no es duda?
Yo no dudo que te amo, amor
Pero el amor, me hace dudar
Y está seguro de dudar
Pero si lo que duda no es seguro
Seguro no es más que el dudar
¿Qué es la vida sin la duda?
Sin la apuesta ni el azar
Tenerlo todo aprendido
Actuar sin pensar
El amor, ¿acaso no es duda?
Yo no dudo que te amo, amor
Pero el amor, me hace dudar
Ellos (Hebras 98-02)
Le miraba desde abajo como si fuera un ser extraño.
Los huesos casi atravesaban su piel.
El pelo lacio, despeinado y sucio.
Los pómulos marcados y la boca gruesa.
Los ojos negros y profundos, en sombra permanente.
Los dedos finos y largos.
Las rodillas salidas.
Así era él. Lacónico, ido. Trastornado en primera persona.
Ella le contaba sus inquietudes, sus deseos, sus ilusiones.
Rodaba sobre la cama y se enroscaba en la sábana.
Se encogía y giraba.
Desorbitaba los ojos y enarcaba las cejas.
Hacía pucheros y gemía.
Daba palmas y reía.
El la miraba de pie con la cabeza apoyada en la ventana.
Con una mueca de guiñol instalada en su cara.
Esforzándose por sentirse afortunado y sintiéndose mezquino.
La envidiaba.
Con toda su alma la envidiaba.
De forma insana, innoble, cobarde y asquerosa, la envidiaba.
El era frío.
Todo era absurdo.
Todo era inútil y sin sentido.
Todo era un hueco en su ombligo.
Ella era dolor, sufrimiento y pasión, alegría e ilusión, tristeza y emoción.
Ella era vida.
Y él también.
El hurgaba su nuca con sus dedos.
Dibujaba círculos entre su pelo.
Soplaba suavemente sobre su oído.
Rozaba sus párpados con su boca.
Una esquina de sol concentraba su calor a los pies de la cama.
Ella moldeaba sus pies en punta y sentía su calor.
Deslizaba la planta de un pie sobre el otro.
Fantaseaba con la alargada sombra que proyectaban en la pared.
El se arrodillaba en silencio y la abrazaba por la cintura.
Mordisqueaba su carne desnuda y aspiraba su esencia.
Ella respiraba a chorros.
Su ansia hacía del aire un grito al pasar por la nariz.
Le temblaba el labio inferior y lo mordía.
Los huesos casi atravesaban su piel.
El pelo lacio, despeinado y sucio.
Los pómulos marcados y la boca gruesa.
Los ojos negros y profundos, en sombra permanente.
Los dedos finos y largos.
Las rodillas salidas.
Así era él. Lacónico, ido. Trastornado en primera persona.
Ella le contaba sus inquietudes, sus deseos, sus ilusiones.
Rodaba sobre la cama y se enroscaba en la sábana.
Se encogía y giraba.
Desorbitaba los ojos y enarcaba las cejas.
Hacía pucheros y gemía.
Daba palmas y reía.
El la miraba de pie con la cabeza apoyada en la ventana.
Con una mueca de guiñol instalada en su cara.
Esforzándose por sentirse afortunado y sintiéndose mezquino.
La envidiaba.
Con toda su alma la envidiaba.
De forma insana, innoble, cobarde y asquerosa, la envidiaba.
El era frío.
Todo era absurdo.
Todo era inútil y sin sentido.
Todo era un hueco en su ombligo.
Ella era dolor, sufrimiento y pasión, alegría e ilusión, tristeza y emoción.
Ella era vida.
Y él también.
El hurgaba su nuca con sus dedos.
Dibujaba círculos entre su pelo.
Soplaba suavemente sobre su oído.
Rozaba sus párpados con su boca.
Una esquina de sol concentraba su calor a los pies de la cama.
Ella moldeaba sus pies en punta y sentía su calor.
Deslizaba la planta de un pie sobre el otro.
Fantaseaba con la alargada sombra que proyectaban en la pared.
El se arrodillaba en silencio y la abrazaba por la cintura.
Mordisqueaba su carne desnuda y aspiraba su esencia.
Ella respiraba a chorros.
Su ansia hacía del aire un grito al pasar por la nariz.
Le temblaba el labio inferior y lo mordía.
Violame
Viólame con tu verbo afilado
Viólame con tu mano extraña
Viólame con tu amor asesino
Viólame con tu boca usada
Viólame con tu gran mentira
Viólame con tu piel ajada
Viólame con tu falsa risa
Viólame con tu cruel mirada
Viólame
pero
no
dejes
que
muera
Viólame con tu mano extraña
Viólame con tu amor asesino
Viólame con tu boca usada
Viólame con tu gran mentira
Viólame con tu piel ajada
Viólame con tu falsa risa
Viólame con tu cruel mirada
Viólame
pero
no
dejes
que
muera
sábado, 13 de octubre de 2007
Sueño
Mi roca rasga azul marino en tu blanca espalda de sal
Tu boca silva un triste canto tras mi oído
Mi sol te pinta amanecer naranja en tu pecho desnudo
Tus ojos bañan de amor mi alma escondida
Mis dedos cincelan una flor dormida en tu mejilla
Tus pies dibujan en mi almohada sombras de olvido
Sueño que vuelo bajo un cielo herido
Sueño que muero y que no estoy contigo
Tu boca silva un triste canto tras mi oído
Mi sol te pinta amanecer naranja en tu pecho desnudo
Tus ojos bañan de amor mi alma escondida
Mis dedos cincelan una flor dormida en tu mejilla
Tus pies dibujan en mi almohada sombras de olvido
Sueño que vuelo bajo un cielo herido
Sueño que muero y que no estoy contigo
miércoles, 10 de octubre de 2007
Ámame
Siente en tus manos mi corazón moribundo,
mi amor desperdiciado,
el silencio de la pena ahogándome la vida.
Sopla con tu boca plena,
regala viento de esperanza a un náufrago
que vive por alcanzar un destino que es quimera.
Dibuja una sonrisa a un condenado
que sólo come de sus sueños
y se está muriendo de inanición.
Ámame aunque sea un instante
ámame aunque sea mentira
ámame aunque no me quieras
ámame aunque no lo digas
ámame antes de que muera
y con amor me coman los gusanos.
mi amor desperdiciado,
el silencio de la pena ahogándome la vida.
Sopla con tu boca plena,
regala viento de esperanza a un náufrago
que vive por alcanzar un destino que es quimera.
Dibuja una sonrisa a un condenado
que sólo come de sus sueños
y se está muriendo de inanición.
Ámame aunque sea un instante
ámame aunque sea mentira
ámame aunque no me quieras
ámame aunque no lo digas
ámame antes de que muera
y con amor me coman los gusanos.
lunes, 8 de octubre de 2007
La tarde
La risa que en su boca crece al despertar la tarde de la modorra húmeda.
El perfil de su mejilla alegre que en la pared proyecta sombra clara y curva.
El gato que en el pollete relame su cola negra, dolce miau niente.
La taza de café vacía que esconde el destino de quien lo sepa creer.
La cama que encerrada espera la llegada del amante.
La luz que en la cortina quiebra el espacio pesado de la latente espera.
El gesto en que su labio muerde la inquietud dudosa del amor prohibido.
Los pasos que en el patio se oyen alcanzar la puerta de su pecho enchido.
El perfil de su mejilla alegre que en la pared proyecta sombra clara y curva.
El gato que en el pollete relame su cola negra, dolce miau niente.
La taza de café vacía que esconde el destino de quien lo sepa creer.
La cama que encerrada espera la llegada del amante.
La luz que en la cortina quiebra el espacio pesado de la latente espera.
El gesto en que su labio muerde la inquietud dudosa del amor prohibido.
Los pasos que en el patio se oyen alcanzar la puerta de su pecho enchido.
Paseo
Paseo mi soledad por una calle atestada de gente transparente.
Siento la tentación de tocarles con la mano, de gritarles, de provocar una reacción en sus caras, de sentir que influyo en algo de lo que me rodea.
Me siento en una cafetería global, impersonal, llena de gente sola y una mujer que habla al aire convencida de sus razones.
Suena un tema country en plena calle Orense y una guiri se queja del café a gritos en un idioma extraño.
A mi me duele el alma.
Pero lo llevo bien, mi alma es transparente y no puede sufrir porque es inmaterial y porque probablemente no exista y lo que me duela sea el corazón, o el pie.
Y la soledad es buena si se comparte con uno mismo pero a veces no llegamos ni a eso y no me entero de que estoy solo y me veo feliz en mi ignorancia hasta dar con un reflejo de mi en un escaparate o en la caja de maquillaje de una dependienta del Carrefour.
Y entonces veo a alguien que me suena de algo pero que no se parece en nada a mi, porque ese tío es un paquete y yo soy un tipo fetén.
Y entonces es cuando silbo una canción que me transporta a un sitio donde nunca estuve con gente que no conocí e hice aquello que ni en cien vidas será verdad.
Y me meto en el coche y lloro como un crío y me siento bien tras sonreir al inmigrante que me mira del otro lado del cristal y pienso en sexo y llamo a aquella amiga cibernética que me usó como a un cojín de latex y luego cambio de idea y prefiero el onanismo acrobático.
Y finalmente me acuesto con la esperanza de que mañana sea otro día, ni mejor ni peor , pero otro, por Dios!
Y no me duermo porque mi cabecita está juguetona y además no encontré el cepillo de dientes y tengo remordimiento de conciencia o más bien de cerdo.
Y pasa el rato y suena el camión de la basura como si fuera una acción de los marines en Bagdag.
Y no hay un alma en la calle cuando miro por la ventana para dar conversación a los gatos.
Así que vuelvo a pensar en las personas transparentes y me muero de miedo porque ahora si que me siento solo de verdad.
Siento la tentación de tocarles con la mano, de gritarles, de provocar una reacción en sus caras, de sentir que influyo en algo de lo que me rodea.
Me siento en una cafetería global, impersonal, llena de gente sola y una mujer que habla al aire convencida de sus razones.
Suena un tema country en plena calle Orense y una guiri se queja del café a gritos en un idioma extraño.
A mi me duele el alma.
Pero lo llevo bien, mi alma es transparente y no puede sufrir porque es inmaterial y porque probablemente no exista y lo que me duela sea el corazón, o el pie.
Y la soledad es buena si se comparte con uno mismo pero a veces no llegamos ni a eso y no me entero de que estoy solo y me veo feliz en mi ignorancia hasta dar con un reflejo de mi en un escaparate o en la caja de maquillaje de una dependienta del Carrefour.
Y entonces veo a alguien que me suena de algo pero que no se parece en nada a mi, porque ese tío es un paquete y yo soy un tipo fetén.
Y entonces es cuando silbo una canción que me transporta a un sitio donde nunca estuve con gente que no conocí e hice aquello que ni en cien vidas será verdad.
Y me meto en el coche y lloro como un crío y me siento bien tras sonreir al inmigrante que me mira del otro lado del cristal y pienso en sexo y llamo a aquella amiga cibernética que me usó como a un cojín de latex y luego cambio de idea y prefiero el onanismo acrobático.
Y finalmente me acuesto con la esperanza de que mañana sea otro día, ni mejor ni peor , pero otro, por Dios!
Y no me duermo porque mi cabecita está juguetona y además no encontré el cepillo de dientes y tengo remordimiento de conciencia o más bien de cerdo.
Y pasa el rato y suena el camión de la basura como si fuera una acción de los marines en Bagdag.
Y no hay un alma en la calle cuando miro por la ventana para dar conversación a los gatos.
Así que vuelvo a pensar en las personas transparentes y me muero de miedo porque ahora si que me siento solo de verdad.
domingo, 7 de octubre de 2007
Manos
Mis manos huelen a algo que no se lava.
A vida intensa, a grito íntimo, a saliba, a vísceral supervivencia.
A primitivo mordisco en la nuca, a zarpazo de la muerte insoportable.
A sonsira, a esputo, a fluído vaginal, a caramelo, a lavanda, a esperanza, a despecho, a mi, a ti.
A inflamada desesperación vital, a huída, a deseo, a mentira y a melocotón.
A mar, a cloaca, a lloro, a viejo, a heces y a higuera.
A música, a madera, a otra vida, a una persona que fui.
A tiempo detenido, a desgarro eterno, a falso amor fugaz.
Mis manos no son mis manos, son lo que hay dentro de mi.
A vida intensa, a grito íntimo, a saliba, a vísceral supervivencia.
A primitivo mordisco en la nuca, a zarpazo de la muerte insoportable.
A sonsira, a esputo, a fluído vaginal, a caramelo, a lavanda, a esperanza, a despecho, a mi, a ti.
A inflamada desesperación vital, a huída, a deseo, a mentira y a melocotón.
A mar, a cloaca, a lloro, a viejo, a heces y a higuera.
A música, a madera, a otra vida, a una persona que fui.
A tiempo detenido, a desgarro eterno, a falso amor fugaz.
Mis manos no son mis manos, son lo que hay dentro de mi.
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