lunes, 8 de octubre de 2007

La tarde

La risa que en su boca crece al despertar la tarde de la modorra húmeda.
El perfil de su mejilla alegre que en la pared proyecta sombra clara y curva.
El gato que en el pollete relame su cola negra, dolce miau niente.
La taza de café vacía que esconde el destino de quien lo sepa creer.
La cama que encerrada espera la llegada del amante.
La luz que en la cortina quiebra el espacio pesado de la latente espera.
El gesto en que su labio muerde la inquietud dudosa del amor prohibido.
Los pasos que en el patio se oyen alcanzar la puerta de su pecho enchido.

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