El gorgorito de la primadonna es tan agudo que escapa a mis oídos
Me siento como un ratón en un cementerio de elefantes
Me aburre soveranamente y sin embargo siento una plácida imbecilidad
El flautista conoce bien mi alma de roedor
Cava y patatas fritas demasiado saladas en el interludio
Sórdido glamour emperifollado con olor a ajo
Si ceno carne, vomito
Auditorio
miércoles, 15 de octubre de 2008
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