Me resigno a considerar mi naturaleza mortal y efímera
Me resigno a sentir el aire dispersando trazos de melacolía
Me resigno a amar en abstracto sufrimientos concretos
Me resigno a soportarme como no soy
Me resigno a sesgar recuerdos de un pasado nebuloso
Me resigno a anhelar un futuro agazapado en la esperanza
Me resigno a ver crecer un agujero en mi alma cada vez que respiro
Me resigno a reconocer mi edad frente al espejo de tu juicio
Me resigno a convencerme de que no duele vivir
Me resigno a hacer de mi vida una huida encarcelada en la amargura
Me resigno a enamorarme de una mirada clara que no se dirige a mi
Me resigno a no martirizarme con mi impúdica indulgencia
domingo, 21 de septiembre de 2008
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