I want you to go
I want you to stay
I want you to smile on a happy day
I want you to try to be in love again
I want you to walk
I want you to climb
I want you to fly over what we've done
I want you to live on your wildest dreams
Let yourself be yourself for yourself
So let it be
Let it roll, let it roll, let it roll
Live in harmony, peacefully on your own
Turn on your lights
The day is bright on the road
(this thing is killing me, this thing is killing you, this thing is killing us)
www.frikbiz.com/avila/songsfromavila/demos/night_call_All.mp3
martes, 25 de diciembre de 2007
sábado, 8 de diciembre de 2007
Si aún
En mis ojos el recuerdo de su estampa apoyada en el quicio de la puerta
sin acabar de entrar ni quedándose afuera
como una idea, un sueño, una imagen, una intuición o deseo,
como un amor inacabado.
Sus dedos jugando con los pliegues de su falda negra,
de tiro largo y voleado
una tímida sonrisa inteligente y unos enormes ojos negros
unas bambas blancas con la punta negra y dos ojitos pintados
Pelo negro como la noche y tez oliva Andalucía.
En la noche, una luna soleada y en mi pecho, una promesa de amor
en sus labios, una melodía de seda y en su mirada, una tierna travesura.
Si aún pudiera vivir ese instante en que no había aire en el mundo para saciar mi emoción,
en que todo, absolutamente todo, cabía en su mirada
Si aún pudiera aspirar a la inconsciente felicidad autocomplacida
Si aún pudiera creer
Si aún pudiera confiar
Si aún mi vida fuera más que una travesía náufraga
Si aún la daga del rencor no hubiera asesinado al verdadero amor
sin acabar de entrar ni quedándose afuera
como una idea, un sueño, una imagen, una intuición o deseo,
como un amor inacabado.
Sus dedos jugando con los pliegues de su falda negra,
de tiro largo y voleado
una tímida sonrisa inteligente y unos enormes ojos negros
unas bambas blancas con la punta negra y dos ojitos pintados
Pelo negro como la noche y tez oliva Andalucía.
En la noche, una luna soleada y en mi pecho, una promesa de amor
en sus labios, una melodía de seda y en su mirada, una tierna travesura.
Si aún pudiera vivir ese instante en que no había aire en el mundo para saciar mi emoción,
en que todo, absolutamente todo, cabía en su mirada
Si aún pudiera aspirar a la inconsciente felicidad autocomplacida
Si aún pudiera creer
Si aún pudiera confiar
Si aún mi vida fuera más que una travesía náufraga
Si aún la daga del rencor no hubiera asesinado al verdadero amor
Lo siento
Tus inocentes ojos apuñalan mi conciencia
sólo puedo decir...lo siento
pero perdona que no lo diga
es que tu crueldad no lo merece.
sólo puedo decir...lo siento
pero perdona que no lo diga
es que tu crueldad no lo merece.
Buenos Aires
Retazos inconexos de espasmos vitales
palabras dibujadas en un guiño
reposo emocional sobre un tapiz deshilachado
Un soplo de amor en su mejilla
un beso apasionado en sus labios de cereza
un viejo cano que se abraza a su termo al cruzar la calle
La mina no tiene quien le escriba y
Buenos Aires baila tangos movedizos
palabras dibujadas en un guiño
reposo emocional sobre un tapiz deshilachado
Un soplo de amor en su mejilla
un beso apasionado en sus labios de cereza
un viejo cano que se abraza a su termo al cruzar la calle
La mina no tiene quien le escriba y
Buenos Aires baila tangos movedizos
jueves, 18 de octubre de 2007
Solo (Hebras 04)
Otra vez solo
Muerto y solo
Seco y solo
Resabiado y solo
Solo
Siempre solo
Atado y solo
Herido y solo
Cobarde y solo
Solo
Pistola y solo
Amante y solo
Espejo y solo
Condenado y solo
Solo
Muerto y solo
Seco y solo
Resabiado y solo
Solo
Siempre solo
Atado y solo
Herido y solo
Cobarde y solo
Solo
Pistola y solo
Amante y solo
Espejo y solo
Condenado y solo
Solo
Duda (Hebras 98-02)
Uno duda que duda
Y está seguro de dudar
Pero si lo que duda no es seguro
Seguro no es más que el dudar
¿Qué es la vida sin la duda?
Sin la apuesta ni el azar
Tenerlo todo aprendido
Actuar sin pensar
El amor, ¿acaso no es duda?
Yo no dudo que te amo, amor
Pero el amor, me hace dudar
Y está seguro de dudar
Pero si lo que duda no es seguro
Seguro no es más que el dudar
¿Qué es la vida sin la duda?
Sin la apuesta ni el azar
Tenerlo todo aprendido
Actuar sin pensar
El amor, ¿acaso no es duda?
Yo no dudo que te amo, amor
Pero el amor, me hace dudar
Ellos (Hebras 98-02)
Le miraba desde abajo como si fuera un ser extraño.
Los huesos casi atravesaban su piel.
El pelo lacio, despeinado y sucio.
Los pómulos marcados y la boca gruesa.
Los ojos negros y profundos, en sombra permanente.
Los dedos finos y largos.
Las rodillas salidas.
Así era él. Lacónico, ido. Trastornado en primera persona.
Ella le contaba sus inquietudes, sus deseos, sus ilusiones.
Rodaba sobre la cama y se enroscaba en la sábana.
Se encogía y giraba.
Desorbitaba los ojos y enarcaba las cejas.
Hacía pucheros y gemía.
Daba palmas y reía.
El la miraba de pie con la cabeza apoyada en la ventana.
Con una mueca de guiñol instalada en su cara.
Esforzándose por sentirse afortunado y sintiéndose mezquino.
La envidiaba.
Con toda su alma la envidiaba.
De forma insana, innoble, cobarde y asquerosa, la envidiaba.
El era frío.
Todo era absurdo.
Todo era inútil y sin sentido.
Todo era un hueco en su ombligo.
Ella era dolor, sufrimiento y pasión, alegría e ilusión, tristeza y emoción.
Ella era vida.
Y él también.
El hurgaba su nuca con sus dedos.
Dibujaba círculos entre su pelo.
Soplaba suavemente sobre su oído.
Rozaba sus párpados con su boca.
Una esquina de sol concentraba su calor a los pies de la cama.
Ella moldeaba sus pies en punta y sentía su calor.
Deslizaba la planta de un pie sobre el otro.
Fantaseaba con la alargada sombra que proyectaban en la pared.
El se arrodillaba en silencio y la abrazaba por la cintura.
Mordisqueaba su carne desnuda y aspiraba su esencia.
Ella respiraba a chorros.
Su ansia hacía del aire un grito al pasar por la nariz.
Le temblaba el labio inferior y lo mordía.
Los huesos casi atravesaban su piel.
El pelo lacio, despeinado y sucio.
Los pómulos marcados y la boca gruesa.
Los ojos negros y profundos, en sombra permanente.
Los dedos finos y largos.
Las rodillas salidas.
Así era él. Lacónico, ido. Trastornado en primera persona.
Ella le contaba sus inquietudes, sus deseos, sus ilusiones.
Rodaba sobre la cama y se enroscaba en la sábana.
Se encogía y giraba.
Desorbitaba los ojos y enarcaba las cejas.
Hacía pucheros y gemía.
Daba palmas y reía.
El la miraba de pie con la cabeza apoyada en la ventana.
Con una mueca de guiñol instalada en su cara.
Esforzándose por sentirse afortunado y sintiéndose mezquino.
La envidiaba.
Con toda su alma la envidiaba.
De forma insana, innoble, cobarde y asquerosa, la envidiaba.
El era frío.
Todo era absurdo.
Todo era inútil y sin sentido.
Todo era un hueco en su ombligo.
Ella era dolor, sufrimiento y pasión, alegría e ilusión, tristeza y emoción.
Ella era vida.
Y él también.
El hurgaba su nuca con sus dedos.
Dibujaba círculos entre su pelo.
Soplaba suavemente sobre su oído.
Rozaba sus párpados con su boca.
Una esquina de sol concentraba su calor a los pies de la cama.
Ella moldeaba sus pies en punta y sentía su calor.
Deslizaba la planta de un pie sobre el otro.
Fantaseaba con la alargada sombra que proyectaban en la pared.
El se arrodillaba en silencio y la abrazaba por la cintura.
Mordisqueaba su carne desnuda y aspiraba su esencia.
Ella respiraba a chorros.
Su ansia hacía del aire un grito al pasar por la nariz.
Le temblaba el labio inferior y lo mordía.
Violame
Viólame con tu verbo afilado
Viólame con tu mano extraña
Viólame con tu amor asesino
Viólame con tu boca usada
Viólame con tu gran mentira
Viólame con tu piel ajada
Viólame con tu falsa risa
Viólame con tu cruel mirada
Viólame
pero
no
dejes
que
muera
Viólame con tu mano extraña
Viólame con tu amor asesino
Viólame con tu boca usada
Viólame con tu gran mentira
Viólame con tu piel ajada
Viólame con tu falsa risa
Viólame con tu cruel mirada
Viólame
pero
no
dejes
que
muera
sábado, 13 de octubre de 2007
Sueño
Mi roca rasga azul marino en tu blanca espalda de sal
Tu boca silva un triste canto tras mi oído
Mi sol te pinta amanecer naranja en tu pecho desnudo
Tus ojos bañan de amor mi alma escondida
Mis dedos cincelan una flor dormida en tu mejilla
Tus pies dibujan en mi almohada sombras de olvido
Sueño que vuelo bajo un cielo herido
Sueño que muero y que no estoy contigo
Tu boca silva un triste canto tras mi oído
Mi sol te pinta amanecer naranja en tu pecho desnudo
Tus ojos bañan de amor mi alma escondida
Mis dedos cincelan una flor dormida en tu mejilla
Tus pies dibujan en mi almohada sombras de olvido
Sueño que vuelo bajo un cielo herido
Sueño que muero y que no estoy contigo
miércoles, 10 de octubre de 2007
Ámame
Siente en tus manos mi corazón moribundo,
mi amor desperdiciado,
el silencio de la pena ahogándome la vida.
Sopla con tu boca plena,
regala viento de esperanza a un náufrago
que vive por alcanzar un destino que es quimera.
Dibuja una sonrisa a un condenado
que sólo come de sus sueños
y se está muriendo de inanición.
Ámame aunque sea un instante
ámame aunque sea mentira
ámame aunque no me quieras
ámame aunque no lo digas
ámame antes de que muera
y con amor me coman los gusanos.
mi amor desperdiciado,
el silencio de la pena ahogándome la vida.
Sopla con tu boca plena,
regala viento de esperanza a un náufrago
que vive por alcanzar un destino que es quimera.
Dibuja una sonrisa a un condenado
que sólo come de sus sueños
y se está muriendo de inanición.
Ámame aunque sea un instante
ámame aunque sea mentira
ámame aunque no me quieras
ámame aunque no lo digas
ámame antes de que muera
y con amor me coman los gusanos.
lunes, 8 de octubre de 2007
La tarde
La risa que en su boca crece al despertar la tarde de la modorra húmeda.
El perfil de su mejilla alegre que en la pared proyecta sombra clara y curva.
El gato que en el pollete relame su cola negra, dolce miau niente.
La taza de café vacía que esconde el destino de quien lo sepa creer.
La cama que encerrada espera la llegada del amante.
La luz que en la cortina quiebra el espacio pesado de la latente espera.
El gesto en que su labio muerde la inquietud dudosa del amor prohibido.
Los pasos que en el patio se oyen alcanzar la puerta de su pecho enchido.
El perfil de su mejilla alegre que en la pared proyecta sombra clara y curva.
El gato que en el pollete relame su cola negra, dolce miau niente.
La taza de café vacía que esconde el destino de quien lo sepa creer.
La cama que encerrada espera la llegada del amante.
La luz que en la cortina quiebra el espacio pesado de la latente espera.
El gesto en que su labio muerde la inquietud dudosa del amor prohibido.
Los pasos que en el patio se oyen alcanzar la puerta de su pecho enchido.
Paseo
Paseo mi soledad por una calle atestada de gente transparente.
Siento la tentación de tocarles con la mano, de gritarles, de provocar una reacción en sus caras, de sentir que influyo en algo de lo que me rodea.
Me siento en una cafetería global, impersonal, llena de gente sola y una mujer que habla al aire convencida de sus razones.
Suena un tema country en plena calle Orense y una guiri se queja del café a gritos en un idioma extraño.
A mi me duele el alma.
Pero lo llevo bien, mi alma es transparente y no puede sufrir porque es inmaterial y porque probablemente no exista y lo que me duela sea el corazón, o el pie.
Y la soledad es buena si se comparte con uno mismo pero a veces no llegamos ni a eso y no me entero de que estoy solo y me veo feliz en mi ignorancia hasta dar con un reflejo de mi en un escaparate o en la caja de maquillaje de una dependienta del Carrefour.
Y entonces veo a alguien que me suena de algo pero que no se parece en nada a mi, porque ese tío es un paquete y yo soy un tipo fetén.
Y entonces es cuando silbo una canción que me transporta a un sitio donde nunca estuve con gente que no conocí e hice aquello que ni en cien vidas será verdad.
Y me meto en el coche y lloro como un crío y me siento bien tras sonreir al inmigrante que me mira del otro lado del cristal y pienso en sexo y llamo a aquella amiga cibernética que me usó como a un cojín de latex y luego cambio de idea y prefiero el onanismo acrobático.
Y finalmente me acuesto con la esperanza de que mañana sea otro día, ni mejor ni peor , pero otro, por Dios!
Y no me duermo porque mi cabecita está juguetona y además no encontré el cepillo de dientes y tengo remordimiento de conciencia o más bien de cerdo.
Y pasa el rato y suena el camión de la basura como si fuera una acción de los marines en Bagdag.
Y no hay un alma en la calle cuando miro por la ventana para dar conversación a los gatos.
Así que vuelvo a pensar en las personas transparentes y me muero de miedo porque ahora si que me siento solo de verdad.
Siento la tentación de tocarles con la mano, de gritarles, de provocar una reacción en sus caras, de sentir que influyo en algo de lo que me rodea.
Me siento en una cafetería global, impersonal, llena de gente sola y una mujer que habla al aire convencida de sus razones.
Suena un tema country en plena calle Orense y una guiri se queja del café a gritos en un idioma extraño.
A mi me duele el alma.
Pero lo llevo bien, mi alma es transparente y no puede sufrir porque es inmaterial y porque probablemente no exista y lo que me duela sea el corazón, o el pie.
Y la soledad es buena si se comparte con uno mismo pero a veces no llegamos ni a eso y no me entero de que estoy solo y me veo feliz en mi ignorancia hasta dar con un reflejo de mi en un escaparate o en la caja de maquillaje de una dependienta del Carrefour.
Y entonces veo a alguien que me suena de algo pero que no se parece en nada a mi, porque ese tío es un paquete y yo soy un tipo fetén.
Y entonces es cuando silbo una canción que me transporta a un sitio donde nunca estuve con gente que no conocí e hice aquello que ni en cien vidas será verdad.
Y me meto en el coche y lloro como un crío y me siento bien tras sonreir al inmigrante que me mira del otro lado del cristal y pienso en sexo y llamo a aquella amiga cibernética que me usó como a un cojín de latex y luego cambio de idea y prefiero el onanismo acrobático.
Y finalmente me acuesto con la esperanza de que mañana sea otro día, ni mejor ni peor , pero otro, por Dios!
Y no me duermo porque mi cabecita está juguetona y además no encontré el cepillo de dientes y tengo remordimiento de conciencia o más bien de cerdo.
Y pasa el rato y suena el camión de la basura como si fuera una acción de los marines en Bagdag.
Y no hay un alma en la calle cuando miro por la ventana para dar conversación a los gatos.
Así que vuelvo a pensar en las personas transparentes y me muero de miedo porque ahora si que me siento solo de verdad.
domingo, 7 de octubre de 2007
Manos
Mis manos huelen a algo que no se lava.
A vida intensa, a grito íntimo, a saliba, a vísceral supervivencia.
A primitivo mordisco en la nuca, a zarpazo de la muerte insoportable.
A sonsira, a esputo, a fluído vaginal, a caramelo, a lavanda, a esperanza, a despecho, a mi, a ti.
A inflamada desesperación vital, a huída, a deseo, a mentira y a melocotón.
A mar, a cloaca, a lloro, a viejo, a heces y a higuera.
A música, a madera, a otra vida, a una persona que fui.
A tiempo detenido, a desgarro eterno, a falso amor fugaz.
Mis manos no son mis manos, son lo que hay dentro de mi.
A vida intensa, a grito íntimo, a saliba, a vísceral supervivencia.
A primitivo mordisco en la nuca, a zarpazo de la muerte insoportable.
A sonsira, a esputo, a fluído vaginal, a caramelo, a lavanda, a esperanza, a despecho, a mi, a ti.
A inflamada desesperación vital, a huída, a deseo, a mentira y a melocotón.
A mar, a cloaca, a lloro, a viejo, a heces y a higuera.
A música, a madera, a otra vida, a una persona que fui.
A tiempo detenido, a desgarro eterno, a falso amor fugaz.
Mis manos no son mis manos, son lo que hay dentro de mi.
lunes, 10 de septiembre de 2007
Night Call
Despedida de amor etéreo.
Primeros acercamientos a la producción de night call.
www.frikbiz.com/avila/songsfromavila/demos/night_call_AB_1.mp3
Primeros acercamientos a la producción de night call.
www.frikbiz.com/avila/songsfromavila/demos/night_call_AB_1.mp3
domingo, 9 de septiembre de 2007
Rojo
El rojo de la cama quema mi esperanza de respirar la paz.
Sudo la culpa renegada, latente, abominable.
¿Con qué voz suenan mis pensamientos?
Lleno el silencio con ideas efímeras de salvación.
Mis lágrimas saben dulces sobre su espalda.
Sus dedos apaciguan mi desesperación.
Sonrío al arlequín ebrio de bilis que cruza la calle del conformismo.
Silbo una melodía de amor a medianoche y duermo...
Sudo la culpa renegada, latente, abominable.
¿Con qué voz suenan mis pensamientos?
Lleno el silencio con ideas efímeras de salvación.
Mis lágrimas saben dulces sobre su espalda.
Sus dedos apaciguan mi desesperación.
Sonrío al arlequín ebrio de bilis que cruza la calle del conformismo.
Silbo una melodía de amor a medianoche y duermo...
viernes, 7 de septiembre de 2007
La noche
El espejo me devuelve una sombra negra que no reconozco salvo por su rencor.
Miro mis manos abrirse en sangre solidaria y mis pies ajarse sin dar un paso.
Bailo sobre mi cama, giro, salto, me escondo bajo el colchón y coincido con una cucaracha moteada fumándose un peta.
Le canto un bolero y mueve sus antenas en señal de gozo.
Me arrastro hasta la cocina y descubro restos de la cáscara de un diente de ajo que rápidamente introduzco en mi boca y mastico.
El techo cae sobre mi y me atraviesa, dejándome bajo las estrellas. Tintinean en Morse mensajes de amor que no alcanzo a comprender.
Sonrío a la estrella fugaz o acaso avión comercial bajo un satélite militar y me reconforto en mi tan relevante insignificancia.
Una vieja lechuza bosteza frente a mi y le roba un reloj de pulsera a un transeunte.
Vuelvo a reptar en señal de luto por el pavo calcinado en el horno.
Analizo los comienzos de la vida en un gazpacho de hace mes y medio y me sorprende el crisol colorístico del hongo común.
Comienzo a hablar a mis pulgares tratando de engañar mi inquebrantable soledad. Me responden en azorado movimiento circular.
Prefiero rascarme la ingle con el índice derecho ante la indiferencia del meñique, reservado para selectas señales grupales.
Me siento lagarto herido sin cola en verdosa palidez de muerte.
Aligator musical borracho de tristeza.
Y sueño con otro ahora.
Miro mis manos abrirse en sangre solidaria y mis pies ajarse sin dar un paso.
Bailo sobre mi cama, giro, salto, me escondo bajo el colchón y coincido con una cucaracha moteada fumándose un peta.
Le canto un bolero y mueve sus antenas en señal de gozo.
Me arrastro hasta la cocina y descubro restos de la cáscara de un diente de ajo que rápidamente introduzco en mi boca y mastico.
El techo cae sobre mi y me atraviesa, dejándome bajo las estrellas. Tintinean en Morse mensajes de amor que no alcanzo a comprender.
Sonrío a la estrella fugaz o acaso avión comercial bajo un satélite militar y me reconforto en mi tan relevante insignificancia.
Una vieja lechuza bosteza frente a mi y le roba un reloj de pulsera a un transeunte.
Vuelvo a reptar en señal de luto por el pavo calcinado en el horno.
Analizo los comienzos de la vida en un gazpacho de hace mes y medio y me sorprende el crisol colorístico del hongo común.
Comienzo a hablar a mis pulgares tratando de engañar mi inquebrantable soledad. Me responden en azorado movimiento circular.
Prefiero rascarme la ingle con el índice derecho ante la indiferencia del meñique, reservado para selectas señales grupales.
Me siento lagarto herido sin cola en verdosa palidez de muerte.
Aligator musical borracho de tristeza.
Y sueño con otro ahora.
martes, 24 de julio de 2007
La Flor
La flor que roza tus labios plenos en mi pecho prende su desbocada voluptuosidad al sentir el río que brota de tus caricias cicatrizar indeleble surco en mi espalda rota por el peso de la culpa.
La melodía de tu risa baila en mi mejilla abierta en dos por la hoja de tu amor estrellado en el muro opaco de mi alma.
Mi estomágo se retuerce supurando mares de soledad latente mientras mi piel se muda en serpiente disecada al borde del camino estrecho abrasado por el rencor caduco.
Delirante sombra del rubor enamorado de un errante juglar decapitado.
La melodía de tu risa baila en mi mejilla abierta en dos por la hoja de tu amor estrellado en el muro opaco de mi alma.
Mi estomágo se retuerce supurando mares de soledad latente mientras mi piel se muda en serpiente disecada al borde del camino estrecho abrasado por el rencor caduco.
Delirante sombra del rubor enamorado de un errante juglar decapitado.
Humo en la noche
Espasmo en un hilo de vida condenada por el peso de la fatalidad.
Callos en el alma que canta ronca al jilguero herido.
Blanco sobre blanca cal que borra la impronta de mi memoria prevaricadora.
Silencio en ágil movimiento de fuga en corchea sobreactuada.
Cueva que engulle mis entrañas podridas de irrelevancia.
Años que viví en pérdida.
Locura preclara del absurdo trascendental grandilocuente.
Acaros alados sobrevuelan mis oídos agotados de procesar ruido.
Dedos ajados en sangre viva sonsacando latigazos de hiel a mi conciencia.
Sal, sudor, aceite y vísceras de felicidad.
Simiente lanzada al abismo.
Caída libre en montañosa mar.
Callos en el alma que canta ronca al jilguero herido.
Blanco sobre blanca cal que borra la impronta de mi memoria prevaricadora.
Silencio en ágil movimiento de fuga en corchea sobreactuada.
Cueva que engulle mis entrañas podridas de irrelevancia.
Años que viví en pérdida.
Locura preclara del absurdo trascendental grandilocuente.
Acaros alados sobrevuelan mis oídos agotados de procesar ruido.
Dedos ajados en sangre viva sonsacando latigazos de hiel a mi conciencia.
Sal, sudor, aceite y vísceras de felicidad.
Simiente lanzada al abismo.
Caída libre en montañosa mar.
miércoles, 11 de julio de 2007
Intrascendente
Blancas canas motean el golpeador de mi guitarra afinada sola en su desgarro.
Mástil retorciéndose en busca de luz sin vela que izar salvo la música que alimenta las últimas brasas de la hoguera que fue mi vida.
Salvaje soledad preclara en suicida lucidez.
Grito susurrado a la blogosfera.
A la enquilosada generación que hace del ocio un trabajo y del trabajo un vicio y del sistema una excusa que muestra su mediocre cobardía.
Ideas emponzoñadas con el cobre del pecunio corrompido por la ceguera de la ambición.
Salto al vacío horizontal que implosiona con sorda viscosidad en las entrañas de mi autoestima.
Mástil retorciéndose en busca de luz sin vela que izar salvo la música que alimenta las últimas brasas de la hoguera que fue mi vida.
Salvaje soledad preclara en suicida lucidez.
Grito susurrado a la blogosfera.
A la enquilosada generación que hace del ocio un trabajo y del trabajo un vicio y del sistema una excusa que muestra su mediocre cobardía.
Ideas emponzoñadas con el cobre del pecunio corrompido por la ceguera de la ambición.
Salto al vacío horizontal que implosiona con sorda viscosidad en las entrañas de mi autoestima.
Noche
Viento en la noche que trae mensajes de un tiempo enquilosado en mi memoria parda.
Un mundo interior edificado con mimbres de dolor puro, de esperanza engañada e inconformismo corrompido.
Vida ganada por una vida que pone distancias con todo salvo con la muerte.
Un beso en la herida que desangra mi fe en el amor que no entiendo pero sufro.
Una nota que conmueve el fango seco de mi alma.
Cesa el viento y entra el grillo en mi cabeza.
Y duermo
Un mundo interior edificado con mimbres de dolor puro, de esperanza engañada e inconformismo corrompido.
Vida ganada por una vida que pone distancias con todo salvo con la muerte.
Un beso en la herida que desangra mi fe en el amor que no entiendo pero sufro.
Una nota que conmueve el fango seco de mi alma.
Cesa el viento y entra el grillo en mi cabeza.
Y duermo
miércoles, 27 de junio de 2007
Love will work
Hay una guerra en marcha, algo habremos hecho mal
www.frikbiz.com/avila/songsfromavila/demos/love_will_work.mp3
www.frikbiz.com/avila/songsfromavila/demos/love_will_work.mp3
Shaken
No te olvides de quien eres, ni aún cuando te apaleen.
www.frikbiz.com/avila/songsfromavila/demos/shaken.mp3
www.frikbiz.com/avila/songsfromavila/demos/shaken.mp3
Songs From Avila
Música que vomitas de tus entrañas heridas por un entorno hostil gris y grueso. Gritos que salen de tu alma buscando espacio que rasgar, susurros que buscan oídos que engañar, acordes que salen espantados de guitarras huecas pero íntegras.
Aquí comienza Songs From Avila.
Aquí comienza Songs From Avila.
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