Siente en tus manos mi corazón moribundo,
mi amor desperdiciado,
el silencio de la pena ahogándome la vida.
Sopla con tu boca plena,
regala viento de esperanza a un náufrago
que vive por alcanzar un destino que es quimera.
Dibuja una sonrisa a un condenado
que sólo come de sus sueños
y se está muriendo de inanición.
Ámame aunque sea un instante
ámame aunque sea mentira
ámame aunque no me quieras
ámame aunque no lo digas
ámame antes de que muera
y con amor me coman los gusanos.
miércoles, 10 de octubre de 2007
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