La luz que de tus ojos limpia mi espíritu
no tiene forma ni color.
Es cálida y matinal, es caricia de esperanza.
Es reflejo en el espejo de tu alma
que me agarra a la vida desesperada.
Es éter de amor inusitado.
Es melodía dulcemente liberada.
viernes, 25 de febrero de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario