Las manos llenas de pintura al temple, secas y cuarteadas del anónimo trabajo.
Las manos vueltas hacia el sol, abiertos los dedos atrapando su calor, fotosíntesis existencial.
Las manos sosteniendo la frente derrumbada, el ánimo encogido.
Las manos extendidas hacia ti, acariciando tu recuerdo, cada vez más lejano.
viernes, 21 de marzo de 2008
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