martes, 12 de febrero de 2008

La hoja de papel

Zozobro en un mar seco de esperanza
En un autismo emocional desconsolado
En una plaga de anhelos cercenados
Formulo un mensaje de socorro en una hoja de papel
La coloco doblada en la barra de un café
Nadie la abre, nadie la lee
Un hombre de mediana edad la usa de servilleta
Una camarera sonriente la tira a la basura
Pero lee la nota entreabierta
Y pierde la sonrisa
Y se conmueve y mira a todos lados
Pero no me ve porque ya no estoy allí
Y coge la hoja y la guarda en el bolsillo de su pecho
Y la relee en el autobús de vuelta a casa
Y la besa antes de dormirse
Y la mete en el cajón entreabierto de su mesilla
Y ya no se siente tan sola
Y vuelve sonreir
Y yo se que mi hoja está con ella
Y me hace sentir bien

1 comentario:

Ser Viajera dijo...

Una vez me sucedió esto: Estaba en Londres, hacía frío, entré en un Starbucks a tomar un té. Porque sí me senté en la barra mirando hacia la calle.
Me acomodé, me saqué la chaqueta, el gorro y los guantes. Pedí el té. Entonces miré la barra vacía y me di cuenta que justo frente a mí había una gran servilleta de papel. Prolija, sin usar, como si alguien me hubiera dejado un mensaje, decía con enormes letras escritas en lápiz negro: TE QUIERO. Así, en castellano, en Londres.
Miré a mi alrededor. Starbucks estaba desierto. Tomé el té, y me fui, con la servilleta cuidadosamente doblada en el bolsillo de mi chaqueta. Ya pasaron 4 años y aun la conservo.
Besos SFA...