En mis ojos el recuerdo de su estampa apoyada en el quicio de la puerta
sin acabar de entrar ni quedándose afuera
como una idea, un sueño, una imagen, una intuición o deseo,
como un amor inacabado.
Sus dedos jugando con los pliegues de su falda negra,
de tiro largo y voleado
una tímida sonrisa inteligente y unos enormes ojos negros
unas bambas blancas con la punta negra y dos ojitos pintados
Pelo negro como la noche y tez oliva Andalucía.
En la noche, una luna soleada y en mi pecho, una promesa de amor
en sus labios, una melodía de seda y en su mirada, una tierna travesura.
Si aún pudiera vivir ese instante en que no había aire en el mundo para saciar mi emoción,
en que todo, absolutamente todo, cabía en su mirada
Si aún pudiera aspirar a la inconsciente felicidad autocomplacida
Si aún pudiera creer
Si aún pudiera confiar
Si aún mi vida fuera más que una travesía náufraga
Si aún la daga del rencor no hubiera asesinado al verdadero amor
sábado, 8 de diciembre de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario