Espasmo en un hilo de vida condenada por el peso de la fatalidad.
Callos en el alma que canta ronca al jilguero herido.
Blanco sobre blanca cal que borra la impronta de mi memoria prevaricadora.
Silencio en ágil movimiento de fuga en corchea sobreactuada.
Cueva que engulle mis entrañas podridas de irrelevancia.
Años que viví en pérdida.
Locura preclara del absurdo trascendental grandilocuente.
Acaros alados sobrevuelan mis oídos agotados de procesar ruido.
Dedos ajados en sangre viva sonsacando latigazos de hiel a mi conciencia.
Sal, sudor, aceite y vísceras de felicidad.
Simiente lanzada al abismo.
Caída libre en montañosa mar.
martes, 24 de julio de 2007
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